Eden
se desarrolló como una marca directa al consumidor en un mercado de artículos de playa y outdoor recreacional dominado por competencia de precio y productos indiferenciados.
La decisión central fue lanzar por ecommerce sin competir por precio.
En la playa, las personas no solo descansan: se muestran, se fotografían, se asocian a una idea de bienestar. El consumo acompaña ese momento con objetos visibles, funcionales y coherentes con esa autoimagen.
Desde esa lectura, la estrategia fue ordenar la oferta alrededor del uso real y no del relato aspiracional.
Para escalar, la marca se estructuró como unisex, no por corrección conceptual sino por viabilidad comercial. El disfrute es compartido y, en términos de consumo, las mujeres representan un volumen significativamente mayor. La propuesta debía funcionar para ambos.
En paralelo, la comunicación debía ofrecer una excusa cultural para generar pertenencia y cuidado del entorno. A través de estampas y objetos, se desarrolló la campaña “Sacudite los pies, estás por entrar al Nahuel”: una invitación positiva al respeto por el lugar, desplazando el mensaje negativo de prohibición por uno de contemplación y responsabilidad compartida.
El resultado fue una marca de disfrute ordenado, con una propuesta comercial clara:
no lujo ostentoso, no moda, sino objetos funcionales y visibles asociados a bienestar, estilo y uso real.
no lujo ostentoso, no moda, sino objetos funcionales y visibles asociados a bienestar, estilo y uso real.